La historia de Vigüela es la historia de una entrega vital a un legado cultural de una belleza salvaje y muy ignorada: la música tradicional del centro de la Península Ibérica. 
Menasalbas. De Wikipedia, user:lmrm

Vigüela nació a mediados de los años 80, como muchos otros grupos de jóvenes que, tras el régimen franquista, buscaron en las manifestaciones populares de su tierra una manera de canalizar sus ansias creativas, sin tener que adoptar estilos musicales que les resultaban ajenos.

Sin embargo, Vigüela siempre sonó diferente. ¿Por qué? Seguramente, la anécdota que Juan Antonio Torres explica en el libreto del disco A Tiempo Real nos ayudará a atisbar ese porqué:

Cuando tenía alrededor de 20 años, estuve en Menasalbas (Toledo) para visitar a la Tía Chata, gran cantaora de jota. Llegué con mi guitarra para tocar y que ella cantara. Una vez allí, empecé a tocar y la señora no se «arrancaba» a cantar… Después de varios intentos, ella se manifestó y me dijo: «Guapo, no sabes tocar la jota. Te vas a esperar a que venga mi marido del trabajo, que él sí sabe». Allí permanecí esperando.

Cuando llegó su marido al anochecer, cogió mi guitarra, usó un lapicero atado con un cordel para colocar la cejilla en el primer traste y puso postura de re mayor. Empezó a mover la mano derecha en la guitarra haciendo una secuencia desconocida para mí, pero que marcaba lo que la Tía Chata necesitaba para cantar jota y, que yo antes, no le estaba dando. Esa forma de tocar parecía fácil, pero cuando quise reproducirla para que ella cantara, no supe.

Más adelante me percaté de que tocar así la guitarra para hacer jota era común en todos los sitios. La Tía Chata me demostró que yo no sabía tocar jota, aun conociendo y sabiendo ejecutar los ritmos con los que se identifica generalmente la jota en el lenguaje académico de los cancioneros.

Esta anécdota supuso el inicio de la búsqueda de un camino al que solo muchos años después han llegado: la búsqueda de los códigos de interpretación de la Tía Chata, su generación y otras muchas anteriores, pero también más nuevas, que han mantenido un lenguaje musical paralelo al de la música basada en conceptos del mundo académico, como compás, afinación, ritmo… que, en la música de la Tía Chata y su marido, en caso de existir, no significaban lo mismo.

Un legado musical que no necesita justificaciones románticas ni etnográficas para ponerse en valor. 

Con el tiempo vieron que había gente joven que sí sabía tocar la jota a la manera de la Tía Chata, que ese código se utilizaba como un lenguaje que unía a las generaciones y que las particularidades de esta forma de interpretar podían resultar difíciles de expresar, incluso huidizas a la consciencia y a la descripción, pero eran precisamente el vector para transmitir la enorme carga emocional y comunicativa que tiene la música del pueblo hecha a su manera.

Con nuestra música queremos que las personas de diferentes edades puedan interactuar disfrutándola y proseguir su conexión intergeneracional

Vigüela es el primer grupo en llevar los estilos tradicionales (jota, seguidilla, fandango, son), interpretados como en su entorno natural, con una gran parte de improvisación, y con un enfoque de excelencia artística, a los escenarios profesionales internacionales de las músicas del mundo.

Han actuado en festivales de referencia mundial, como WOMAD UK, Forde en Noruega o la programación Klangkosmos, con 12 conciertos en Alemania. En 2019 actuaron en España, Polonia (mayo y julio), Alemania, Eslovenia (foto de portada, en festival Okarina en Bled), Portugal, Serbia y Uzbekistán.

Han realizado talleres de música y baile en España, Inglaterra, Polonia, Chipre, Suecia, Alemania y República Checa.

Los últimos dos trabajos discográficos de Vigüela (de los 8 que tienen) han sido editados y distribuidos internacionalmente por el sello británico ARC Music, que tiene 41 años de trayectoria dedicada a las músicas del mundo. A Tiempo Real, el disco de 2019, alcanzó el nº 1 en Transglobal World Music Chart.

El enfoque del trabajo es, como decíamos, de excelencia artística. En el mercado internacional, el valor etnográfico o identitario no bastan para sostener un producto, si no tiene un valor artístico intrínseco. Y, al mismo tiempo, nuestra música transmite los elementos diferenciales de este corpus artístico, sin amaneramientos o fusiones.

 

MÁS ACERCA DE LOS COMPONENTES CENTRALES

Por orden alfabético:

Carmen Torres. Voz y percusiones. Oriunda de El Carpio de Tajo.

«Vigüela es mi segunda familia, disfruto aprendiendo con el grupo, me ayuda a desconectar de la rutina diaria. Resumiendo: me lo paso genial porque me gusta muchísimo cantar, bailar y trabajar con ellos.»

 


Juan Antonio Torres. Voz, percusiones, guitarra, rabel. Oriundo de El Carpio de Tajo.

«Gracias a Vigüela puedo comprobar que mi trabajo y estudio en estas músicas no es solamente mi verdad, sino también la de mis compañeros. Un verdadero placer.»

 


Luis García Valera. Voz, cuerdas y percusiones. Oriundo de Braojos.

«Camino de vuelta a las raíces. En mi afán de profundizar y aprender sobre la música ibérica, me acerqué a Toledo a las clases de Vigüela y, cuando me propusieron trabajar con ellas, fue curioso emprender un camino de vuelta a las raíces, alejándome de la sierra y, a la par acercarme y entender mejor lo que había aprendido en la familia con mi padre y mi abuelo, conocer otras músicas de otras zonas de España y profundizar en el cante, el fraseo, mi relación con el laud…. Está siendo un placer aprender , profundizar junto a mis compañer@s en la revisión de las músicas y los estilos de diversos lugares y aportar otros recursos que traemos o vamos consiguiendo en el camino».


Mari Nieto. Voz y percusiones. Oriunda de El Carpio de Tajo.

«Para mí… pertenecer a Vigüela significa mucho. No solamente es un placer: también es un honor. Me ha dado la oportunidad de conocer, disfrutar y aprender con «los mejores»».